{"id":490,"date":"2024-11-25T13:46:04","date_gmt":"2024-11-25T18:46:04","guid":{"rendered":"https:\/\/openlab.bmcc.cuny.edu\/acentos-latinos\/?p=490"},"modified":"2024-11-29T18:51:57","modified_gmt":"2024-11-29T23:51:57","slug":"apurate-jaqui","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/openlab.bmcc.cuny.edu\/acentos-latinos\/2024\/11\/25\/apurate-jaqui\/","title":{"rendered":"\u00a1Ap\u00farate Jaqui!"},"content":{"rendered":"\r\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" class=\"wp-image-491\" src=\"https:\/\/openlab.bmcc.cuny.edu\/acentos-latinos\/wp-content\/uploads\/sites\/1756\/2024\/11\/unnamed-1024x576.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/openlab.bmcc.cuny.edu\/acentos-latinos\/wp-content\/uploads\/sites\/1756\/2024\/11\/unnamed-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/openlab.bmcc.cuny.edu\/acentos-latinos\/wp-content\/uploads\/sites\/1756\/2024\/11\/unnamed-300x169.jpg 300w, https:\/\/openlab.bmcc.cuny.edu\/acentos-latinos\/wp-content\/uploads\/sites\/1756\/2024\/11\/unnamed-768x432.jpg 768w, https:\/\/openlab.bmcc.cuny.edu\/acentos-latinos\/wp-content\/uploads\/sites\/1756\/2024\/11\/unnamed-356x200.jpg 356w, https:\/\/openlab.bmcc.cuny.edu\/acentos-latinos\/wp-content\/uploads\/sites\/1756\/2024\/11\/unnamed.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<h2>By Fulgencio Rivas<\/h2>\r\n<p class=\"has-large-font-size\">\r\n\r\n<\/p>\r\n<p>\u00a1Ap\u00farate, Jaqui! \u00a1Ya casi llegamos a la casa!<br \/>Mam\u00e1 estaba atendiendo la tortillera, las se\u00f1oras con sus servilletas formadas en una fila, ansiosas de que ya era hora de la comida, y de una a una iban haciendo su pedido. Pap\u00e1 estaba parado en frente del comal, dando vuelta a las tortillas. Al ver a mi hermana y a m\u00ed llegar, nos asinti\u00f3 y nos dio a cada uno un taco de tortillas reci\u00e9n hechas con sal y lim\u00f3n.<br \/>\u2014\u00bfQu\u00e9 se les antoja comer hoy?<br \/>\u2014Pues yo quiero pollo rostizado \u2014dijo Jaqui.<br \/>\u2014\u00a1Yo quiero cabecitas de pollo!<br \/>\u2014Tengan dinero, vayan a comprar un pollo y unas cabecitas. Pero v\u00e1yanse con cuidado. Ya casi cerramos la tortiller\u00eda, cuando regresen pasan a traer a su hermano y comemos todos juntos.<br \/>\u2014\u00a1Vamos, Jaqui!<br \/>Salimos muy contentos de la casa vieja de adobe que destacaba rodeada de casas m\u00e1s modernas. Del otro lado del boulevard poco transcurrido hab\u00eda una barda que rodea un complejo de edificios. Ten\u00eda menos de un a\u00f1o que nos hab\u00edamos mudado de Nueva York a la ciudad de Puebla. A Jaqui a\u00fan le costaba hacer amigos por nuestro acento extra\u00f1o, despu\u00e9s de pasar todas nuestras vidas hablando principalmente ingl\u00e9s, era como si habl\u00e1ramos en un idioma extraterrestre.<br \/>\u2014\u00bfYa no te volvi\u00f3 a jalar el pelo tu compa\u00f1ero?<br \/>\u2014No, ya no.<br \/>\u2014\u00a1M\u00e1s le vale!<br \/>\u2014En el recreo fui con unos de mi sal\u00f3n de sexto y le dimos unos madrazos por molestarla.<br \/>Al contrario de mi hermana, que se sent\u00eda sola en un mundo extra\u00f1o, yo era como un pez en el agua. Para tener muchos amigos solo era necesario ser medio bueno para el f\u00fatbol y decirles groser\u00edas en ingl\u00e9s a los que no les cayeran bien.<br \/>Seguimos hasta llegar a la calle de las v\u00edas abandonadas de tren y volteamos a ver hacia ambos lados como mam\u00e1 siempre nos dec\u00eda:<br \/>\u2014Tengan cuidado al cruzar esta calle, los choferes de micro manejan como locos y hasta van echando carreras.<br \/>\u2014\u00a1Sale, Jaqui, tenemos que correr! A la cuenta de tres\u2026 \u00a1Correeee!<br \/>\u2014\u00a1Ya casi llegamos, solo dos calles m\u00e1s!<br \/>Nos toc\u00f3 pasar al lado del Soriana, que abarcaba una calle completa y ten\u00eda un estacionamiento gigante. Muchos carros, entre nuevos y medio usados, entraban y sal\u00edan. Recuerdo cu\u00e1nto me gustaba ir al Soriana, era un supermercado gigante. Al entrar, parec\u00eda que fuera un estadio, tan alto y alumbrado que siempre me preguntaba c\u00f3mo hac\u00edan para que siempre estuviera fresco sin importar el calor que hiciera afuera. All\u00ed vend\u00edan de todo: videojuegos, ropa, comida y hasta hay un cine a un lado al que casi nunca \u00edbamos. Cuando acompa\u00f1\u00e1bamos a mi mam\u00e1 al Soriana siempre le ped\u00edamos que nos comprara Frosted Flakes, aqu\u00ed todo el mundo las conoce como Zucaritas. Siempre nos dec\u00eda que cuando tuvi\u00e9ramos dinero, y solo compraba los bolillos para hacernos tortas para nuestro school lunch.<br \/>Llegamos al Boulevard Norte, el m\u00e1s largo y transitado que nos tocaba cruzar. Aqu\u00ed pasan muchas micros de todos los colores y m\u00e1s de los que se pueden contar, todos pegados y veloces, es como ver una escuela de peces o ballenas sobre el concreto. Pero este era el m\u00e1s f\u00e1cil, hab\u00eda tres sem\u00e1foros que se iban intercalando para no generar un tranc\u00f3n. Pod\u00edamos cruzar entre medio de toda la gente que tambi\u00e9n quer\u00eda cruzar.<br \/>Al llegar al otro lado, por fin hab\u00edamos llegado al Mercado Hidalgo. Hidalgo era el nombre de un cura que luch\u00f3 por la independencia y en este mercado todos luchan para poder ser independientes.<br \/>\u2014Vamos, Jaqui, nos tenemos que apurar, ya va a salir el Jonathan.<br \/>\u2014\u00a1Ah\u00ed voy, ah\u00ed voy!<br \/>Caminamos a trav\u00e9s del estacionamiento del mercado. Al pasar, nos ofrec\u00edan mangos y naranjas, hab\u00eda muchas camionetas llenas de frutas y la gente se acercaba a regatear con los se\u00f1ores que hab\u00edan llegado desde muy temprano. Unos solo vend\u00edan desde su cajuela y otros hasta lona se pon\u00edan. Nunca faltaba la viejita que se nos arrimaba a vendernos cerillos o una tira de ajos. Los m\u00e1s j\u00f3venes vend\u00edan las jergas rojas, las cuales todo mundo tiene en casa. El mercado parec\u00eda una extensi\u00f3n del mismo estacionamiento, uno solo sab\u00eda que hab\u00eda llegado cuando las lonas se convert\u00edan en l\u00e1minas de aluminio, de esas que cuando llueve suena como si las gotas fueran hechas de piedra.<br \/>Ya hab\u00edamos encontrado d\u00f3nde vend\u00edan los mejores pollos rostizados del mercado, en donde tambi\u00e9n regalaban una Big Cola por comprar dos pollos. Siempre hab\u00eda muchos pollos girando en el asador. Los pollos estaban atravesados con un fierro, hab\u00eda cinco en cada uno de estos. Las cabecitas se rostizan debajo de los pollos, hab\u00eda adobados y otros as\u00ed nom\u00e1s. Yo iba concentrado en mi misi\u00f3n de comprar el pollo para la comida, no era de todos los d\u00edas que mi pap\u00e1 nos ofrec\u00eda qu\u00e9 quer\u00edamos comer, siempre le ten\u00edamos que rogar si se nos antojaba algo.<br \/>\u2014\u00bfQuieren salsita con su pollo, j\u00f3venes?<br \/>\u2014\u00a1S\u00ed, por favor!<br \/>Pagamos, nos repartimos las bolsas y empezamos la traves\u00eda de regreso.<br \/>\u2014Ahora vamos por el Jonathan al jard\u00edn de ni\u00f1os, Jaqui.<br \/>Con la comida en las manos, solo pensaba en cu\u00e1ntos tacos de pollo con lim\u00f3n y salsa me iba a comer. Al ir cruzando el mar de puestos y vendedores en el estacionamiento, se me hizo escuchar unas voces hablando en ingl\u00e9s. Desde que llegamos no hab\u00eda conocido a nadie m\u00e1s que hablara ingl\u00e9s, y me alegr\u00e9 pensando que tal vez podr\u00eda hablar con ellos. Como hab\u00eda tanta gente, no encontraba de qui\u00e9n proven\u00eda ese idioma familiar, hasta que pasamos al lado de aquel grupo de personas que quedaron grabadas para siempre en mi memoria.<br \/>\u2014&#8221;I just want the boy! Keep the girl.&#8221;<br \/>\u2014&#8221;No, if you want him you have to take both, they&#8217;re siblings and I don&#8217;t want to be stuck with the oldest.&#8221;<br \/>\u2014&#8221;No, no. I don&#8217;t want her, just the young boy.&#8221;<br \/>En ese momento entend\u00ed por qu\u00e9 estaban hablando en un idioma que mis compa\u00f1eros dec\u00edan que se escuchaba como el de un extraterrestre. Los volte\u00e9 a ver un instante, tratando de no delatarme con la expresi\u00f3n de mi cara, a pesar de que por dentro sent\u00eda un agujero negro consumi\u00e9ndome, necesitaba saber qui\u00e9nes eran estas personas que en pleno mercado se sent\u00edan tan seguros que nadie les entender\u00eda.<br \/>\u00a1Claro! Nunca nadie se imaginar\u00eda que un par de ni\u00f1os de lo m\u00e1s com\u00fan y corriente descubrieran el negocio que se estaba llevando a cabo. Era una mujer de cabello largo y rubio que ca\u00eda de su cabeza como cadenas de oro, tanto que con un vistazo cualquiera sabr\u00eda que ella no es de por aqu\u00ed. Trataba de cubrirse con la capucha de su sudadera negra y sus gafas oscuras. Parec\u00eda una de esas estrellas de cine que quieren salir de encubierto para que los paparazzis no las fotograf\u00eden. Lo poco que se pod\u00eda ver era su rostro blanco, blanco como el color de un difunto, toda su apariencia contrastaba con lo que llevaba puesto.<br \/>La se\u00f1ora con quien discut\u00eda era una viejita, llevaba un mandil azul de esos viejos y un vestido debajo, la misma apariencia que tienen todas las abuelas de M\u00e9xico. Su piel mostraba muchos pliegos de los que solo el tiempo es causante, su color de piel, totalmente opuesto a la mujer rubia, ten\u00eda aspecto de haber pasado mucho tiempo debajo del sol, un color canela, canela. Su cabello tambi\u00e9n contrastaba con su piel, pero por ser blanco y gris. La abuela ten\u00eda en una mano a una ni\u00f1a que parec\u00eda de mi edad, de unos diez u once a\u00f1os, flaca, flaca, y ten\u00eda un cabello muy largo y oscuro. En la otra mano, un ni\u00f1o de pelo corto, de unos seis o siete a\u00f1os, tal vez un a\u00f1o menor que Jaqui, con unos jeans sucios y desgastados, estaba cubriendo su cara con las manos, prohibi\u00e9ndose llorar.<br \/>\u00bfGrito y pido ayuda? \u00bfHabr\u00e1 alguien m\u00e1s con ellos? \u00bfQu\u00e9 voy a poder hacer yo? \u00bfQu\u00e9 horrores pasar\u00e1 Jaqui si nos agarran? \u00bfPor qu\u00e9 rumbo nos llevar\u00eda la vida si hablo ahora? \u00bfVolver\u00eda a ver a mam\u00e1?<br \/>Tal vez si no estuviera con Jaqui dir\u00eda algo, pero no me lo perdonar\u00eda si algo le pasara a ella. Solo hab\u00eda transcurrido un instante, pero en mi mente hab\u00eda pasado toda otra vida. En un segundo, sin pensar, tom\u00e9 mi decisi\u00f3n. En ese momento, agarr\u00e9 a Jaqui de la mano fuertemente y seguimos caminando sin decirle nada y sin voltear atr\u00e1s, cruzamos ese gran boulevard. Nadie nos podr\u00eda alcanzar, aunque trataran. Esos conductores locos de micro eran ahora mi escudo, una barrera impenetrable, y nadie m\u00e1s sab\u00eda lo que ese d\u00eda hab\u00eda presenciado.<br \/>Sin darme cuenta llegamos al jard\u00edn de ni\u00f1os, que se encontraba a una calle de la casa. Saludamos a la maestra, buscamos a Jonathan y nos fuimos corriendo a casa.<\/p>\r\n<p class=\"has-large-font-size\">\r\n\r\n<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<p class=\"has-large-font-size\"><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>By Fulgencio Rivas \u00a1Ap\u00farate, Jaqui! \u00a1Ya casi llegamos a la casa!Mam\u00e1 estaba atendiendo la tortillera, las se\u00f1oras con sus servilletas formadas en una fila, ansiosas de que ya era hora de la comida, y de una a una iban haciendo su pedido. 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